No es ninguna novedad que la llama de Fortnite está cada vez más apagada. A pesar de que el battle royale de Epic Games esté actualmente reclutando a todos los cantantes y DJ famosos posibles para realizar conciertos y eventos especiales (que resultan ser un éxito, puesto que llaman la atención hasta de aquellos que no juegan al título), lo cierto es que el juego no consigue remontar. Aunque los números continúen indicando que Fortnite es uno de los más jugados y que más dinero recauda anualmente gracias a tu tienda de skins y cosméticos, cada vez son más los jugadores “veteranos” que abandonan este battle royale y pasan a otros títulos que están actualmente en auge.
Teniendo ahora mismo a un rival tan poderoso como Call of Duty: Warzone al acecho, todos esperábamos que Fortnite se espabilaría y regresaría a ese ritmo habitual de actualizaciones, a volver a publicar las notas del parche, a añadir cambios con más constancia en el mapa, a traer realmente novedades jugables para mantener el interés de los jugadores... Pero no ha sido así. Epic Games parece que se ha olvidado todo lo bien que hacía en el Capítulo 1 del juego. Como si hubiera pasado por un lavado de cerebro y ahora no supiera qué es lo que hay que hacer.
Es cierto, por un lado, que Fortnite necesitaba evolucionar hacia algo diferente después de diez temporadas que han funcionado prácticamente igual una tras otra. Pero quizá no era necesario olvidarse de los jugadores y de que esto, en el fondo es un juego. Ahora mismo Fortnite se ha convertido en un escaparate para los famosos de todos los sectores: músicos, creadores de contenido, directores de cine, etc. Es un medio donde se potencia todo lo audiovisual a través de un formato directo con los usuarios.
Eso, lógicamente, ha provocado que el juego se vea bastante olvidado en sus sectores competitivos. Estando ahora el principal problema de los mandos y la ayuda de apuntado en los torneos, Epic lo trata como algo secundario. Y no digamos ya el tema de los desafíos y misiones que antes siempre se implementaban en el juego religiosamente todas las semanas. Fortnite está cada vez más instaurado en el sector audiovisual, y eso hace que tenga que abarcar mucho más terreno que el de simplemente ir actualizando el juego regularmente con contenido que realmente sirva, como decíamos, como gancho para los jugadores.
Hace ya algún tiempo los responsables de este battle royale declararon que querían hacer que Fortnite fuera mucho más que un videojuego. Y, grosso modo, se está consiguiendo. Ahora con el modo Fiesta Magistral, en el que no hay que matar a nadie ni cumplir misiones, las personas que no sean aficionadas a los videojuegos pero que quieran ver, por ejemplo, el próximo concierto del famoso de turno que toque, pueden hacerlo. Solo deben registrarse y acceder a ese espacio diseñado para el disfrute. Epic está abarcando mucho terreno con Fortnite, y eso provoca que cada vez más, en general, esté más descuidado donde antes triunfaba.
Toca esperar hasta la temporada 3 para ver las “grandes novedades” que llegan en términos de jugabilidad, cambios en Apolo, ítems nuevos etc. Pero todo apunta a que Fortnite no va a llegar a PS5 y Xbox Series X precisamente bien. Por lo menos, tal y como lo está planteando Epic Games ahora mismo.